El Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH o HIV)
es un virus que afecta al sistema de defensas del organismo, llamado sistema
inmunológico. Una vez debilitado por el VIH, el sistema de defensas permite la
aparición de enfermedades. Esta etapa avanzada de la infección por VIH es la
que se denomina Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (sida). Esto quiere
decir que el sida es un conjunto de síntomas (síndrome) que aparece por una
insuficiencia del sistema inmune causada por un virus que se transmite de
persona a persona, a través del semen, la sangre, las secreciones vaginales y
la leche materna.
Vías mediante las cuales el virus del sida sí se contagia:
Vía sexual: mediante el contacto
sexual, ya sea vaginal, anal u oral; siendo el anal el que presenta un mayor riesgo por la delicadeza de los
tejidos y la facilidad con la que se pueden producir heridas.
Vía
sanguínea: se
produce al compartir cualquier material que haya estado en contacto con sangre
de una persona infectada y que pueda ponerse en contacto posteriormente con la
sangre de una persona sana. Puede tratarse de jeringas, agujas, y todo el
material que se use para realizar
piercing, tatuajes, o en sesiones de acupuntura,
y no haya sido esterilizado previamente. El riesgo de transmisión a través
de las transfusiones de sangre actualmente es muy bajo, gracias a los grandes
controles que se realizan a la sangre donada.
Vía vertical: (madre-hijo): cuando
la madre es seropositiva se puede producir la transmisión del virus durante el
embarazo, el parto y la lactancia.
Por eso, no toda persona con VIH tiene sida, pero
sí toda persona que presenta un cuadro de sida, tiene VIH. Una persona con VIH
no necesariamente desarrolla síntomas o enfermedades. Sin embargo, puede
transmitirlo.
Enfermedades Oportunistas:
Llamamos enfermedades oportunistas a las
infecciones o tumores que se desarrollan en el contexto de un sistema
inmunológico deteriorado y son las que marcan un cuadro de sida. Las personas
que llegan a la etapa de sida, pueden acceder a tratamientos que permitan
revertir ese estado: como los niveles
adecuados de glutatión supera la enfermedad que haya aparecido y recupera
un nivel adecuado de defensas.
Glutatión
¿Cómo se detecta el VIH?
El VIH
no tiene síntomas. Por lo tanto, la única manera de saber si alguien contrajo
el VIH es a través de un test. En Argentina, se calcula que el treinta por
ciento de las personas que viven con VIH no saben que lo tienen.
El test
de VIH es un análisis de sangre que detecta la presencia de anticuerpos al VIH.
Existen dos tipos de test: el llamado ELISA que es una extracción de sangre y
se realiza en un laboratorio, y el test rápido, para el que se depositan unas
gotas de sangre de la yema de un dedo sobre una tira reactiva y cuyo resultado
se obtiene veinte minutos después. En ambos casos, si el resultado es positivo,
debe ser confirmado con una prueba de laboratorio denominada Western Blot.
El
análisis de VIH es voluntario, confidencial y no requiere orden médica. En
todos los hospitales públicos y centros de salud es gratuito.
Período ventana
Una vez
producida la infección por VIH, los anticuerpos tardan entre 3 y 4 semanas en
ser detectados. Es decir que, durante este tiempo, llamado “período ventana”,
los análisis pueden resultar negativos, aunque la persona tenga el virus. Es
por eso que cuando hubo una situación de riesgo, si el análisis se hizo durante
el mes siguiente y el resultado fue negativo, se recomienda repetirlo.
Un resultado positivo significa:
§ Que se encuentran anticuerpos del VIH en la sangre. Es decir,
que la persona tiene VIH. No significa que tenga sida.
§ Que esa persona puede transmitir el VIH a otra persona.
§ Que debe usar preservativo en las relaciones sexuales para no
transmitir el VIH y evitar el riesgo de re-infección, es decir, que otra cepa
diferente del VIH ingrese en el organismo.
§ Que, en caso de que una persona quede embarazada, debe tomar
los recaudos necesarios para evitar la transmisión al bebé.
Recomendaciones para los enfermos de VIH/SIDA
La
educación nutricional ocupa un lugar junto con otros consejos y apoyos
destinados a fomentar el bienestar y una actitud positiva frente a la vida. A continuación,
se formulan algunas recomendaciones generales para cuidar de sí mismo.
§ El organismo necesita un descanso más prolongado. Trate de
dormir ocho horas cada noche. Descanse siempre que se sienta fatigado.
§ Procure no preocuparse demasiado. El estrés puede perjudicar
el sistema inmunitario.
§ Relájese más a menudo. Relájese en compañía de las personas a
las que quiere, su familia, sus hijos y sus amigos. Realice actividades de las
que disfruta, por ejemplo, escuchar música o leer un periódico o un libro.
§ Sea amable consigo mismo. Trate de mantener una actitud
positiva. Sentirse bien forma parte de un estado saludable.
§ Realice ejercicios suaves. Escoja una forma de ejercicio que
le sea agradable.
§ Busque apoyo y reciba consejos oportunos. Pida consejo a los
agentes de salud.
§ Pida ayuda y acéptela cuando se la ofrezcan.
§ Fumar es perjudicial para los pulmones y para muchas otras
partes del organismo, y facilita el ataque del organismo por las infecciones.
§ El alcohol es dañino para el organismo, especialmente para el
hígado. Aumenta la vulnerabilidad a la infección y destruye las vitaminas
presentes en el organismo; bajo los efectos del alcohol puede olvidarse de
practicar el sexo seguro.
§ Evite tomar medicamentos que son innecesarios. Muchas veces
tienen efectos secundarios indeseados y pueden interferir con los alimentos y
la nutrición. Si toma medicamentos, lea atentamente las indicaciones.
§ Tome bebidas que sean alcalinas ricas en minerales como el
agua de amar
§ Aumente sus niveles de glutatión con immunocal
§ Consuma prebióticos para mantener una micro biota equilibrada
no
olvide que usted es una persona igual que todas, que todos podemos pasar por lo
mismo; y que toda enfermedad puede ser revertida con los suplementos adecuados.
Fuente:
huesped.org.ar

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